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Aprendizajes del Aislamiento al cumplirse un año de la pandemia Covid-19

¿Qué es lo bueno que nos dejará el coronavirus?

1. La ciencia debe ser prioridad

Si algo nos ha enseñado la pandemia del Covid-19 es que, para hacer frente a las adversidades, necesitamos a la ciencia. Es necesario invertir más tanto en ciencia básica como en ciencia aplicada, porque no sabemos si lo que estamos estudiando hoy puede ser la clave que nos ayude a resolver un reto del mañana.

2. Nos ayudó a construir relaciones genuinas

Todos hemos estado tan ocupados viviendo la “vida”, que muchos de nosotros hemos perdido esos momentos reales y genuinos que tenemos con nuestros seres queridos. Puede que hayan sido las agendas apretadas, las carreras para llegar a fin de mes y las prisas por estar en reuniones urgentes.

Claro, tal vez has tenido la suerte de ir de vacaciones en familia de vez en cuando. Pero incluso entonces, ¿no temías esos archivos pendientes que te esperaban en tu puesto de trabajo?

Ahora, la situación de COVID-19 ha impactado positivamente en tu forma de emocionar y mantener relaciones. Puedes pasar tu tiempo con tu familia y planificar mejor tu trabajo. De hecho, esto te ayuda a construir un futuro mejor tanto para tu trabajo como para tu familia.

Al ralentizarse la vida, hemos encontrado formas de seguir conectados con la gente, aunque sea virtualmente. Reconecta con tus seres queridos y haz una retrospectiva.

 

2. El teletrabajo y su eficacia en las organizaciones

El teletrabajo parecía ser una modalidad de trabajo que apenas comenzaba a difundirse en nuestra cultura; sin embargo, durante esta crisis sanitaria muchas empresas se vieron obligadas a adoptar y a adaptar esta manera de trabajar.

 

 

Por la manera en que el trabajo sigue saliendo adelante, quizás en el futuro haya cada vez más empresas que permitan a sus empleados teletrabajar de forma ocasional o habitual, pues son notorias las ventajas que implica.

3. Humanización de las ciudades desde otra perspectiva

Quizá te haya ocurrido que antes del aislamiento, no habías cruzado más de una frase con tus vecinos, y que ahora, por una acción solidaria y de empatía has empezado a interesarte por la salud de todos en general, a charlar un rato todas las tardes desde nuestra ventana, a sabernos incluso nuestros nombres.

 

O quizá, por el contrario, te has dado cuenta de la verdadera personalidad de la gente y resulta que no es nada agradable. En cualquier caso, lo importante es darse la oportunidad y el tiempo de conocer a las personas sin juzgar y menos aún sin fundamentos. Tal vez un buen propósito para cuando salgamos de esta crisis sea recuperar esas redes de vecindad, empezar a ayudarnos unos a otros y hacer que nuestros barrios y ciudades sean un poco más amigables.

4. Cambios en todo el estilo de vida para practicar una mejor higiene

Ser higiénico ya no es sólo un buen hábito, sino una habilidad necesaria para la supervivencia.

Los tiempos han cambiado y la gente es ahora consciente de lo importante que es mantenerse limpio. Como animales sociales, la propia ingeniería de los humanos es la capacidad de emocionar y conectar con sus semejantes. Eso no va a cambiar, y es algo que no podemos cambiar. Pero estos últimos tiempos nos han hecho conscientes de cómo hacerlo de forma más higiénica.

 

Todos hemos tenido un cambio de estilo de vida para bien. Nos vamos a acordar de taparnos la boca al toser, de higienizarnos las manos después de tocar cualquier cosa porque sabemos lo que puede pasar si no lo hacemos.

5. Le dimos un respiro al planeta

No pararon de circular vídeos y fotos de animales recuperando espacios perdidos que el hombre les había arrebatado. A consecuencia de las limitaciones de tráfico, la contaminación en las ciudades también ha descendido a niveles históricos, el tráfico aéreo ha caído en picada y también la contaminación y las emisiones de gases con efecto invernadero asociadas al mismo.

Sin embargo, todo esto no dejará de ser un hecho aislado si, cuando se levanten todas las restricciones, volvemos a esa antigua normalidad. La crisis del coronavirus no será nada en comparación con el desastre climático, y el planeta no para de enviarnos avisos: estamos llevando a la Tierra hasta su punto de no retorno, pero también estamos a tiempo de detenerlo.

6. Innovaciones para estar conectados y ayudarnos mutuamente

El aislamiento dio la bienvenida a ideas, trucos y consejos para superar los bloqueos y ayudar a nuestras comunidades. Las empresas de todo el mundo empezaron a pensar en idear gamas de productos y servicios que te permitan estar tan conectado como lo estás con tus equipos y también con tus seres queridos. Encontrar formas creativas de no dejarse atrapar por el aburrimiento de las cuatro paredes fue la nueva tendencia, ¡y con razón!

Esto abrió una nueva forma de pensar. Las organizaciones no pueden dejar de funcionar por completo, y cada una de ellas está ideando lo último para atraer y mantener tanto a sus clientes como a sus empleados.

 

Esto también nos condujo a avances e innovaciones. La innovación no se produce por nada, sino cuando el entorno lo exige. Y esperemos a las ideas más geniales que pueden tomar el mundo por asalto.

 

Por ideas más geniales… nos referimos a actuar correctamente. Lo más sensato ahora es mantener la calma y la salud mientras nos cuidamos unos a otros. Una forma de prevenir aún más la propagación es realizar encuestas y recoger información valiosa de la gente.

7. Apoyo a los negocios locales

 

Las pequeñas tiendas de barrio y los negocios familiares son grandes perjudicados en esta crisis. De hecho, muchos no podrán volver a abrir sus puertas y el sacrificio y esfuerzo de años se habrá quedado en saco roto. Ahora más que nunca es necesario apoyarles y acudir a esas pequeñas tiendas en cuanto puedan retomar la actividad.

 

Otra de las reflexiones que se hace estos días tiene que ver con la alimentación de proximidad: la globalización tiene muchos beneficios, pero el transporte de productos por todo el planeta, además de tener un coste ambiental muy elevado, aumenta el riesgo de propagar nuevas enfermedades rápidamente.

8. Cuidar a aquellos que nos cuidan

El personal sanitario está sufriendo en primera persona los embates de esta epidemia, y nos damos cuenta de que, al igual que pasa con la ciencia, es necesario acabar con la precariedad laboral de las personas que velan por nuestra salud y tener un sistema sanitario fuerte y capaz de responder a las emergencias.

 

Además, durante esta emergencia estamos viendo que hay trabajos esenciales y que no siempre están reconocidos: los cuidados. El cuidado de nuestros hijos, de las personas mayores, de las personas dependientes… nuestra sociedad no sería posible sin los cuidados, pero estos generalmente son invisibles.

 

9. Disfrutar las pequeñas cosas

Se trata de la ya clásica frase “no sabíamos que éramos felices, hasta que…” En estos días, muchos de nosotros añoramos, simplemente, pequeños placeres como dar un paseo nocturno o disfrutar en una terraza con nuestros amigos y familiares.

Las cosas que más echamos en falta son sencillas, no necesitamos grandes viajes o comprar los últimos avances tecnológicos para sentirnos plenos.

 

Si somos capaces de recordar esto cuando podamos volver a abrazar a nuestros seres queridos, es posible que después de la crisis consigamos ser un poco más felices que antes.

 

10. Mantenernos positivos es la mayor lección

Toda moneda tiene dos caras. Con lo malo viene lo bueno, y estas son algunas de las situaciones que creemos se mantendrán y se convertirán en la norma. Los países de todo el mundo siguen luchando contra esta pandemia, y seguro que vamos a superarla.

 

Somos una raza de supervivientes, y también vamos a ganar esto. Estamos de acuerdo en que la batalla es dura y larga. Pero miremos hacia adelante y concentrémonos en el lado positivo, porque lo único que tenemos en estos tiempos difíciles son estos y nada más. Sigamos colocando nuestro granito de arena, y construyamos día a día un mejor sitio para vivir!

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